La fuga de capitales, el incremento de los costos en dólares, la alta presión impositiva y la expansión del gasto público son factores manejables por el Gobierno en el corto plazo, que acotan la competitividad de Argentina en el mundo. Las zozobras en las economías centrales del planeta no hacen otra cosa que exacerbar el estado de incertidumbre de los inversores, que buscan refugiarse en las opciones más seguras.

En general, hay coincidencia en que el principal desafío que tendrá la gestión de Cristina Fernández tiene que ver con la crisis global, la variable que no domina. La Casa Rosada no puede regular el precio de la soja ni decidir la estrategia económica de Brasil. A esta altura, el desarrollo de la crisis internacional es una incertidumbre total. Lo único que se puede hacer desde la Argentina es monitorear la situación y amoldarse al escenario tomando las medidas apropiadas. Por lo pronto, durante todo este año el mercado estuvo especulando con una aceleración violenta de la devaluación del peso a partir de las recientes elecciones presidenciales. En concreto, se proyecta una depreciación del peso más del doble que la prevista para este año.

El analista económico tucumano Adolfo Haga pronosticó una devaluación del peso en torno del 15% al 20%. "Posiblemente se demande un poco más, pero veo que el Gobierno se manejará dentro de esos parámetros, porque será el ajuste salarial que va a permitir, que no será mayor 20%", explicó. "Esa será la referencia como para devaluar y tornar más competitiva la exportación argentina. Se lograría una mayor recaudación en pesos y se pondría un techo al ajuste salarial", añadió. Vaticinó que el dólar se ubicaría entre $ 5,05 y $ 5,14. "En el proyecto de Presupuesto 2012, el Gobierno contempla un dólar a $ 4,40, pero vemos que eso no será posible, porque va a ser necesaria una devaluación más importante. El tema es cómo se hará, si será lenta como para ajustar un 1,5% mensual, con lo que se daría un ajuste efectivo del 20% en el año", remarcó.

Pero no sólo el Gobierno debe contener el dólar y la escalada salarial, sino el gasto en general. Es por eso que anunció una reducción en los subsidios que viene otorgando a distintos sectores de la economía. "El objetivo es generar un ahorro mínimo de U$S 4.000 millones el año próximo. El Gobierno busca que no haya una recesión económica, y tiene que devaluar para seguir siendo exportable. Recibirá mayor cantidad de pesos el exportador, y los costos salariales en dólares van a bajar; los costos en general van a bajar", adelantó el experto. En todo este proceso, el Gobierno buscará afanosamente que no caigan los niveles de empleo. De cualquier manera, Haga sentenció que la economía argentina "ya no se puede sostener más con una devaluación del 6% anual; tendrán que profundizar". Frente al convencimiento de que el valor de la moneda local irá retrocediendo gradualmente, con perspectivas de que se agrave por efecto de factores externos, el inversor se refugia en dólares, aunque no necesariamente obtendrá ganancias de la situación. "Depende de lo que esté pagando. A $ 4,70 en el mercado paralelo, no parece buen negocio", observó Haga. "El que pudo comprar a valor de dólar oficial -hoy, a $ 4,27- hizo negocio. El negocio era el del ?colero?, que compraba a valor oficial y lo vendía al mercado negro", apuntó.

Según Haga, de la mano de los retoques en el tipo de cambio deben generarse otras acciones. "Hay que hacer otras cosas, como arreglar las relaciones internacionales. El acuerdo con el Club de París es necesario, porque el Estado puede pagar todo con reservas, pero debe renovar el 70% de la deuda a tasas más razonables que las que hoy está consiguiendo, y para eso acordar se debe con los acreedores. En un escenario de este tipo, el riesgo país va a bajar, y como hay tanta plata en el mundo, el país conseguiría captar fondos. Pero hay que hacer bien los deberes", indicó.

En un ambiente más propicio para la inversión, se va neutralizando el riesgo de que la Argentina cayera en recesión. "No sólo hace falta reducir los subsidios, sino con ese dinero hacer buenas inversiones, o crear un fondo anticíclico o reforzar las reservas, porque es posible bache en la economía en 2013 o en 2014", alertó Haga.

Por su parte, Miguel Ángel Arrigoni, socio gerente de finanzas para América latina de la consultora Deloitte, prevé un dólar "más calmo", y pronostica que se encarezca en 2012 "entre 5 y 10%" por encima del precio actual. "No es una expectativa devaluatoria importante, sino un corrimiento normal", subrayó. Según este especialista, el país debe constituirse como destino de inversiones y volver al mercado de capitales, previo arreglo con el Club de París. "En lo doméstico, mejorar la ecuación impositiva para que las empresas inviertan más y se financien mejor", destacó.

Jorge Vasconcelos, economista del Ieral, de la Fundación Mediterránea, opinó que Brasil es el otro gran factor que va a ser en 2012 menos favorable que en años anteriores. Destacó que el país vecino viene de crecer 7,5% en 2010 y de incrementar 30% sus importaciones (dentro de las cuales figuran las compras a Argentina), mientras que para el año próximo se proyecta un crecimiento mucho más moderado, con un techo de 3,5% y con importaciones creciendo en torno al 10%. "No es dramático, pero es menos positivo", resumió. Pronosticó que el real continuará bajando en relación al dólar, lo que sugeriría que Argentina debería acompañar esa tendencia para evitar la pérdida de competitividad cambiaria, pero advirtió que la devaluación del peso debería ser más moderada que la ocurrida en año anteriores, de otro modo se generaría inflación y esta terminaría haciendo más daño a la competitividad del país que la devaluación del real.